Las personas con parálisis cerebral pueden ser más propensas a sufrir otros problemas de salud a medida que envejecen. Pueden tener problemas de vejiga e intestinos, como estreñimiento. También pueden tener más dificultades para comer y tragar. Esto puede provocar atragantamientos, cambios en el apetito y problemas para obtener los nutrientes que necesitan para mantenerse sanas.
Las personas con parálisis cerebral también pueden tener problemas de visión o de audición. Además, pueden tener dificultades para dormir. Algunas personas con parálisis cerebral presentan curvaturas de la columna vertebral (escoliosis). Si esta curvatura es grave, puede provocar dolor y dificultar la respiración.
La osteoartritis también puede aparecer en personas con parálisis cerebral. Es el tipo de artritis que padecen muchas personas a medida que envejecen. Puede resultar dolorosa. Las personas con parálisis cerebral también pueden tener huesos que se han vuelto delgados y débiles. Esto se denomina osteoporosis. Puede provocar fracturas óseas.
Las convulsiones o una discapacidad intelectual también pueden ocurrir con la parálisis cerebral. Sin embargo, son más frecuentes en personas que padecen tipos graves de parálisis cerebral.
Las personas con parálisis cerebral también pueden tener un mayor riesgo de padecer determinadas afecciones de salud, tales como:
- Afecciones de salud mental, como la ansiedad y la depresión.
- Demencia y enfermedad de Alzheimer.
- Enfermedades pulmonares (como la EPOC, la neumonía, el asma y el enfisema).
- Ataque cerebral.
- Diabetes.
- Presión arterial alta.
- Enfermedad renal.
- Algunos tipos de cáncer.