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Aprenda sobre cómo prevenir las enfermedades de origen alimentario tras un trasplante de médula ósea

¿Qué es una enfermedad de origen alimentario?

Las enfermedades de origen alimentario, o intoxicaciones alimentarias, son enfermedades que se contraen al ingerir alimentos contaminados. Estos alimentos pueden contener bacterias, parásitos o virus nocivos. También pueden contener sustancias tóxicas (toxinas). Las intoxicaciones alimentarias se producen principalmente cuando los alimentos no se cocinan, manipulan o almacenan de forma segura.

Una enfermedad de origen alimentario provoca síntomas que pueden aparecer a los pocos minutos de haber comido o manifestarse semanas más tarde. Los síntomas pueden incluir náuseas, vómitos, diarrea y fiebre. Dado que estos síntomas pueden parecerse a los de la gripe, es posible que muchas personas no se den cuenta de que están enfermas a causa de sustancias nocivas en los alimentos.

¿Quién corre mayor riesgo de padecer una enfermedad de origen alimentario?

Cualquier persona puede contraer una enfermedad de origen alimentario. Sin embargo, algunas personas corren un mayor riesgo de sufrir una enfermedad más grave o incluso de fallecer a causa de ella. Las personas con el sistema inmunitario debilitado tienen un alto riesgo de padecer una enfermedad grave. Entre ellas se incluyen las personas que se han sometido a un trasplante, como un trasplante de médula ósea.

¿Cómo puede evitar una enfermedad de origen alimentario?

Es importante que se proteja lo máximo posible tras un trasplante de médula ósea. Una forma de hacerlo es tener especial cuidado a la hora de preparar la comida.

Lávese siempre las manos y limpie todas las superficies de cocina

  • Frótese las manos con jabón y agua limpia durante al menos 20 segundos. Séquese las manos con una toalla limpia antes, durante y después de preparar la comida.
  • Considere la posibilidad de utilizar toallas de papel para limpiar las superficies. Si utiliza toallas de tela, lávelas con frecuencia en el ciclo de agua caliente.
  • Lave y desinfecte las tablas de cortar, los utensilios, la vajilla y los recipientes para alimentos con agua caliente y jabón.
  • Lave y frote suavemente las frutas y verduras bajo agua corriente limpia. Hágalo incluso si tiene pensado pelarlas. Utilice un cepillo limpio para verduras para frotar las verduras de textura firme, como los melones y los pepinos. Retire y deseche las hojas exteriores de una lechuga o una col.
  • Seque todas las frutas y verduras con toallas de papel o con un paño limpio para reducir la presencia de bacterias que puedan quedar.
  • No enjuague la carne cruda. El agua puede salpicar y propagar bacterias.
  • Limpie siempre las tapas de los alimentos en conserva antes de abrirlas.

Evite la contaminación cruzada

  • Use tablas de cortar, platos y utensilios distintos para los alimentos crudos y los cocinados.
  • Separe la carne, las aves, el marisco y los huevos crudos del resto de alimentos en su carrito de la compra.
  • Descongele la carne congelada en un recipiente que no gotee dentro del refrigerador, lejos de otros alimentos crudos o sin preparar.
  • Nunca coloque alimentos cocinados en un plato en el que haya habido previamente carne, aves, marisco o huevos crudos, a menos que ya haya limpiado ese plato con agua caliente y jabón.

Cocine siempre a la temperatura adecuada

  • Aves: 165 °F (74 °C)
  • Carne de cerdo, platos a base de huevo y carne picada de ternera: 160 °F (71 °C)
  • Filetes, pescado y asados: 145 °F (63 °C)

Guarde los alimentos en el refrigerador inmediatamente

Mantenga la temperatura del refrigerador a 40 °F (4.5 °C) o menos.

  • Guarde los alimentos perecederos en el refrigerador en un plazo de 2 horas.
  • Descongele los alimentos congelados de forma segura en el refrigerador, en agua fría o en el microondas. Nunca descongele alimentos a temperatura ambiente.

¿Qué alimentos se pueden consumir sin peligro?

Ciertos alimentos y bebidas pueden aumentar el riesgo de padecer enfermedades de origen alimentario tras un trasplante de médula ósea. Por ello, es importante que preste atención a lo que come y a cómo lo hace. Consulte al equipo de trasplante o a un dietista para obtener recomendaciones específicas para usted. El equipo médico le indicará durante cuánto tiempo debe seguir estas precauciones.

Puede comer:

  • Alimentos cuya fecha de consumo preferente no haya caducado.
  • Huevos con la cáscara intacta y cocinados completamente.
  • Ensalada casera de pollo y atún.
  • Batidos y licuados caseros elaborados con productos lácteos y jugos pasteurizados.
  • Carne, pescado y aves cocinados hasta alcanzar la temperatura interna adecuada, comprobada con un termómetro antes de consumirlos.
  • Agua del grifo, agua embotellada o agua de pozo que haya sido sometida previamente a análisis para detectar bacterias.
  • Carnes envasadas y salchichas cocinadas hasta que estén muy calientes.
  • Productos lácteos (incluidos la leche y el queso) y jugos pasteurizados.
  • Miel pasteurizada.
  • Helado pasteurizado en envases de cartón (nunca helado de máquina).
  • Refrigerios en raciones individuales (no en bolsas grandes para compartir).
  • Frutas y verduras bien lavadas y peladas.
  • Brotes (incluidos los de alfalfa y de judías) y setas cocidos.

¿Qué alimentos debe evitar?

Hay alimentos que no debe consumir tras someterse a un trasplante de médula ósea. Estos alimentos y bebidas aumentan el riesgo de infección.

Nunca debe consumir:

  • Cualquier alimento que contenga huevos crudos, poco cocidos o en mal estado, incluida la masa cruda de galletas, los huevos pasados por agua y el aderezo de la ensalada César.
  • Embutidos de charcutería, fiambres y salchichas sin cocinar o poco cocinadas.
  • Bebidas de máquina, helados de máquina y todos los batidos que no se preparen en casa con ingredientes seguros.
  • Hielo de restaurantes o de fuentes de agua desconocidas.
  • Ensaladas preparadas (de huevo, jamón, pollo, atún, pasta y papas) de supermercados o charcuterías.
  • Brotes (incluidos los de alfalfa y judías) y setas crudos.
  • Carne, pescado y aves crudos o poco cocinados, incluidos el ceviche, el sashimi, los mariscos ahumados o en escabeche y el sushi.
  • Quesos sin pasteurizar y quesos elaborados con moho.
  • Leche y jugo sin pasteurizar.
  • Frutas y verduras sin lavar y con imperfecciones.

¿Cómo puede comer fuera de casa de forma segura?

Pregúntele al médico cuándo puede empezar a comer en restaurantes. Siempre hay que tener especial cuidado. Elija alimentos recién preparados en restaurantes de confianza.

Qué hacer cada vez que salga a comer fuera:

  • Lávese las manos antes de comer.
  • Pregunte cómo se va a preparar la comida y si contiene huevos, carne o pescado crudos. Si pide carne, solicite que se cocine bien hecha.
  • Pida agua o cualquier otra bebida sin hielo.
  • Pida que le sirvan la comida sin adornos frescos en el plato ni en la bebida, incluidas rodajas de limón o perejil.
  • Coloque el tenedor, el cuchillo y la cuchara en el plato en todo momento. No los deje nunca directamente sobre la mesa durante la comida.
  • Lávese las manos de nuevo después de comer.
  • Guarde las sobras en recipientes pequeños y métalas en el refrigerador en un plazo de 2 horas tras la comida.

Qué evitar cada vez que coma fuera de casa:

  • No consuma alimentos que hayan permanecido bajo lámparas de calentamiento (una práctica habitual en los restaurantes de comida rápida).
  • No consuma alimentos que no se sirvan calientes.
  • Nunca tome bebidas con hielo.
  • Nunca recaliente las sobras más de una vez.
  • Nunca comparta comida ni bebidas con otras personas. No muerda del mismo bocadillo, no utilice los mismos cubiertos ni beba de la misma taza o botella de agua.
  • Evite todos los bufés y barras de ensaladas.
  • Tire a la basura cualquier resto de comida que haya estado fuera del refrigerador durante más de 2 horas.
  • Tire a la basura todos los restos de comida refrigerados que tengan más de 3 días.
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