El médico comprobará el pulso de su hijo durante las consultas de medicina preventiva infantil. Si necesita controlar el pulso de su hijo debido a una afección médica, el médico le indicará cómo hacerlo y con qué frecuencia debe comprobarlo.
Puede tomarle el pulso a su hijo para:
- Comprobar cómo funciona el corazón. En una situación de emergencia, la frecuencia del pulso de su hijo puede ayudar a determinar si el corazón está bombeando suficiente sangre.
- Ayudar a determinar la causa de síntomas como latidos cardíacos irregulares o acelerados (palpitaciones), mareos, desmayos, dolor en el pecho o dificultad para respirar.
- Comprobar si hay circulación sanguínea tras una lesión o cuando un vaso sanguíneo pueda estar obstruido.
- Prestar atención a los medicamentos o enfermedades que provocan una frecuencia cardíaca baja. Es posible que el médico le pida que compruebe el pulso de su hijo todos los días si tiene una enfermedad cardíaca o está tomando determinados medicamentos que pueden reducir la frecuencia cardíaca.
- Comprobar el estado de salud general y el nivel de forma física de su hijo. Tomarle el pulso en reposo, durante la actividad física o justo después de una actividad intensa puede proporcionarle información importante sobre su nivel general de forma física.
También debe comprobar el pulso de su hijo si:
- Se queja de dolor en el pecho o de sensaciones como que el corazón le late muy rápido o que se le salta un latido.
- Se desmaya.
- Tiene dificultades para respirar.
- Se pone pálido o los labios se vuelven azules.
Si las constantes vitales de su hijo no son las habituales, es posible que deba acudir al médico. Las constantes vitales pueden variar en función de la hora del día y del estado emocional de su hijo. El médico le dirá cuáles son los valores normales en el caso de su hijo.
Si su hijo sufre un cambio drástico, podría ser una señal de que existe algún problema. El médico podrá realizar un seguimiento de su hijo a lo largo del tiempo si fuera necesario.