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Aprenda a tomarle el pulso a su hijo

¿Qué es el pulso?

El pulso es la velocidad a la que late el corazón. Normalmente, el pulso se conoce como frecuencia cardíaca, que es el número de latidos del corazón por minuto (lpm). Pero también se pueden observar el ritmo y la fuerza de los latidos, así como si el vaso sanguíneo está duro o blando al tacto.

A medida que el corazón bombea sangre por el cuerpo, puede sentir un latido en algunos de los vasos sanguíneos cercanos a la superficie de la piel, como en la muñeca o el cuello de un niño, o en la parte superior del brazo de un bebé. Contar la frecuencia del pulso es una forma sencilla de averiguar a qué velocidad late el corazón. Para ello, puede contar los latidos durante 60 segundos o contar durante 30 segundos y multiplicar ese número por 2 para obtener el número de latidos por minuto. La frecuencia del pulso varía de un minuto a otro. Es más rápida durante el ejercicio y más lenta en reposo o durante el sueño.

¿Cuándo se le toma el pulso a su hijo?

El médico comprobará el pulso de su hijo durante las consultas de medicina preventiva infantil. Si necesita controlar el pulso de su hijo debido a una afección médica, el médico le indicará cómo hacerlo y con qué frecuencia debe comprobarlo.

Puede tomarle el pulso a su hijo para:

  • Comprobar cómo funciona el corazón. En una situación de emergencia, la frecuencia del pulso de su hijo puede ayudar a determinar si el corazón está bombeando suficiente sangre.
  • Ayudar a determinar la causa de síntomas como latidos cardíacos irregulares o acelerados (palpitaciones), mareos, desmayos, dolor en el pecho o dificultad para respirar.
  • Comprobar si hay circulación sanguínea tras una lesión o cuando un vaso sanguíneo pueda estar obstruido.
  • Prestar atención a los medicamentos o enfermedades que provocan una frecuencia cardíaca baja. Es posible que el médico le pida que compruebe el pulso de su hijo todos los días si tiene una enfermedad cardíaca o está tomando determinados medicamentos que pueden reducir la frecuencia cardíaca.
  • Comprobar el estado de salud general y el nivel de forma física de su hijo. Tomarle el pulso en reposo, durante la actividad física o justo después de una actividad intensa puede proporcionarle información importante sobre su nivel general de forma física.

También debe comprobar el pulso de su hijo si:

  • Se queja de dolor en el pecho o de sensaciones como que el corazón le late muy rápido o que se le salta un latido.
  • Se desmaya.
  • Tiene dificultades para respirar.
  • Se pone pálido o los labios se vuelven azules.

Si las constantes vitales de su hijo no son las habituales, es posible que deba acudir al médico. Las constantes vitales pueden variar en función de la hora del día y del estado emocional de su hijo. El médico le dirá cuáles son los valores normales en el caso de su hijo.

Si su hijo sufre un cambio drástico, podría ser una señal de que existe algún problema. El médico podrá realizar un seguimiento de su hijo a lo largo del tiempo si fuera necesario.

¿Cuándo debe pedir ayuda?

Llame al 911en cualquier momento que crea que su hijo pueda necesitar atención de emergencia. Por ejemplo, llame si:

  • No le detecta el pulso y su hijo no se despierta. Comience la RCP de inmediato.
  • El pulso de su hijo late demasiado rápido o demasiado lento, o no tiene un ritmo constante, y su hijo parece enfermo, está pálido o sudoroso, o no consigue despertarle.
  • Su hijo tiene dificultades para respirar.
  • Su hijo tiene los labios, las uñas o la piel de color azul, morado o gris.
  • Su hijo está confuso.
  • Su hijo no responde o se desmaya (pierde el conocimiento).

Póngase en contacto con el médico ahora u obtenga atención médica inmediata si:

  • La frecuencia cardíaca en reposo de su hijo es superior o inferior al intervalo normal para su edad o a lo que recomienda el médico de su hijo.
  • Su hijo está mareado o se siente aturdido.
  • Su hijo siente que el corazón le late muy rápido o que se le salta un latido.
  • El pulso de su hijo le parece demasiado rápido o demasiado lento.
  • Su hijo tiene dificultades para seguir el ritmo de actividades que antes podía realizar, o se cansa de forma inusual mientras juega o hace ejercicio.
  • Su hijo está tomando un medicamento que afecta a la frecuencia cardíaca y el pulso está fuera del intervalo que le indicó el médico.

Esté atento a los cambios en la salud de su hijo y asegúrese de ponerse en contacto con el médico si:

  • Necesita más información sobre cómo cuidar a su hijo, o si tiene alguna duda o preocupación.
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