Muchas personas pueden tratar la deformidad de Haglund sin necesidad de cirugía. Las opciones que suelen recomendar los médicos incluyen:
- Descansar el pie y aplicar hielo para aliviar el dolor y la hinchazón.
- Utilizar almohadillas para el talón o plantillas para reducir la presión sobre la protuberancia.
- Cambiar a calzado con talón blando o abierto.
- Fisioterapia para estirar y fortalecer el tendón de Aquiles.
- Analgésicos de venta libre, como el ibuprofeno (Advil, Motrin). Esto ayuda a aliviar la inflamación y las molestias.
En ocasiones, el médico puede poner una inyección de medicamento para aliviar el dolor y la inflamación cerca del talón si el cambio de calzado, el reposo y la fisioterapia no ayudan lo suficiente.
Si los síntomas no mejoran tras varios meses de tratamiento, puede considerarse recurrir a la cirugía. La cirugía consiste en extirpar parte de la protuberancia ósea. El tiempo de recuperación varía en función del tipo de cirugía y de su estado de salud general.